viernes, 11 de marzo de 2011

Karostas en Liepaja, Letonia.

En busca de nuevas emociones, de opciones únicas y experiencias extremas, muchos viajeros han decidido dejar los destinos y los hoteles corrientes para optar por aquellos sitios que tienen algo más para ofrecerles.

Se trata de una cárcel que se alza en esta ciudad al este del Mar Báltico, que comenzó a construirse hacia 1903 y que dejó de funcionar recién hacia 1997. Claro que, durante esos años, fueron miles los hombres que vivieron, sufrieron y murieron entre sus paredes soportando diferentes regímenes como el soviético, el nazi o el letón. Por ejemplo, durante la II Guerra Mundial, Hitler enviaba allí a las personas condenadas a muerte por desertar y Karostas era su destino final y el lugar elegido para ejecutarlos.
Entre las “comodidades” que ofrece el hotel se encuentran sus camastros de hierro, comida de cárcel, sólo agua fría para bañarse, interrogatorios, caminatas nocturnas, gritos a cualquier hora, flexiones, la limpieza de los baños y castigos en caso de no cumplir con las órdenes. 

Lejos de los viajes relajantes y de placer, no caben dudas que alojarse en Karostas se presenta como una experiencia única y, de seguro, inolvidable. Una experiencia extrema tanto en lo físico como en lo psicológico no apta para cualquiera.

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